Consejos de salud para el verano: cuáles son los cuidados más importantes que tu cuerpo necesita

dos personas en una hamaca

El verano trae consigo días más largos, vacaciones y la oportunidad de disfrutar del aire libre. Sin embargo, las altas temperaturas y los cambios en nuestra rutina habitual pueden presentar desafíos únicos para nuestra salud. Desde la deshidratación hasta los golpes de calor, pasando por alteraciones del sueño, nuestro cuerpo necesita cuidados específicos durante esta época del año.

Mantener un buen estado de salud en verano no es complicado, pero sí requiere atención y algunos ajustes en nuestros hábitos diarios. En este artículo te ofrecemos consejos prácticos y fáciles de implementar para que puedas disfrutar al máximo de la temporada estival sin comprometer tu bienestar físico y mental.

Hidratación: tu mejor aliada contra el calor

El agua es fundamental para el funcionamiento óptimo de nuestro organismo, especialmente cuando las temperaturas suben. Durante el verano, perdemos más líquidos a través del sudor, lo que hace esencial aumentar nuestra ingesta de agua.

Los expertos recomiendan beber entre 2 y 3 litros de agua al día, aunque esta cantidad debe incrementarse si practicas deporte o pasas mucho tiempo al sol. Una buena regla es beber antes de tener sed, ya que la sed es una señal tardía de deshidratación, o utilizar un app que te recuerde que tienes que beber agua. Para hacer más atractiva la hidratación, aprovecha el verano para preparar aguas con rodajas de limón, pepino o menta, o disfrutar de infusiones frías naturales. Los zumos de frutas naturales también aportan líquidos, aunque es mejor consumirlos con moderación por su contenido en azúcares.

Protección solar: blindaje esencial para tu piel

La exposición solar sin protección puede causar desde quemaduras hasta problemas más graves como el envejecimiento prematuro o el cáncer de piel. Usar protector solar con un SPF mínimo de 30 es imprescindible, incluso en días nublados. Aplica el protector 30 minutos antes de salir al sol y renuévalo cada dos horas, especialmente después de nadar o sudar intensamente. No olvides zonas como las orejas, el cuello, los pies y los labios. 

Complementa la protección solar con ropa de colores claros y tejidos transpirables, sombreros de ala ancha y gafas de sol con filtro UV. Evita la exposición directa entre las 12:00 y las 16:00 horas, cuando los rayos solares son más intensos.

Alimentación veraniega: fresca, ligera y nutritiva

El calor reduce naturalmente nuestro apetito, lo que es una oportunidad perfecta para apostar por una alimentación más ligera y refrescante. Las frutas de temporada como sandía, melón, melocotones y ciruelas no solo hidratan, sino que aportan vitaminas y antioxidantes esenciales. Las ensaladas, gazpachos y cremas frías se convierten en protagonistas ideales para los menús veraniegos. 

Evita comidas muy grasas o pesadas que requieran más energía para la digestión y pueden generar sensación de pesadez con el calor. Para los snacks, opta por yogures frescos, frutos secos en pequeñas cantidades o batidos naturales. Estos alimentos proporcionan energía sin sobrecargar el sistema digestivo.

Ejercicio inteligente: actívate sin riesgos

Mantenerse activo durante el verano es posible si ajustas los horarios y la intensidad del ejercicio. Las primeras horas de la mañana,antes de las 10:00, o el atardecer (después de las 19:00) son los momentos ideales para la actividad física al aire libre.

Las actividades acuáticas como la natación o simplemente caminar en el agua son excelentes opciones que mantienen el cuerpo fresco mientras te ejercitas. Si prefieres el gimnasio, asegúrate de que esté bien climatizado. Escucha siempre a tu cuerpo: si sientes mareos, náuseas o fatiga excesiva, detente inmediatamente y busca un lugar fresco.

Sueño reparador pese al calor

Las noches calurosas pueden convertir el descanso en un desafío. Para mejorar la calidad del sueño, mantén el dormitorio lo más fresco posible: usa ventiladores, aires acondicionados o simplemente abre las ventanas durante las horas más frescas.

Opta por ropa de cama ligera de materiales naturales como el algodón o el lino. Una ducha tibia antes de acostarte puede ayudar a reducir la temperatura corporal y facilitar el sueño. Es importante evitar las cenas pesadas y el alcohol antes de dormir, ya que pueden interferir con la regulación de la temperatura corporal durante la noche.

Prevención de golpes de calor: reconoce las señales

El golpe de calor es una emergencia médica que puede ocurrir cuando el cuerpo no puede regular su temperatura. Los síntomas incluyen temperatura corporal elevada, piel caliente y seca, confusión, náuseas y dolor de cabeza intenso.

Para prevenirlo, evita la exposición prolongada al sol, viste ropa ligera y de colores claros y, como ya hemos dicho, mantente hidratado. Si experimentas síntomas de sobrecalentamiento, busca inmediatamente un lugar fresco, aplica compresas frías y busca atención médica si es necesario. 

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Cuida tu bienestar mental

El verano también es momento de cuidar la salud mental. Aprovecha para desconectar del estrés diario con actividades relajantes como la lectura, la meditación o paseos tranquilos por la naturaleza. 

Mantén un equilibrio entre el descanso y las actividades, y no te presiones por hacer todo. Las vacaciones deben ser un tiempo de recuperación, no de agotamiento.

Tu verano más saludable te espera

Cuidar tu salud en verano es una inversión en bienestar que te permitirá disfrutar plenamente de esta maravillosa época del año. Recuerda que pequeños cambios en tus hábitos pueden marcar una gran diferencia en cómo te sientes.

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